Nota del editor: El siguiente artículo fue publicado originalmente por Chabeli Carrazana, Shefali Luthra y Marissa Martinez, de 19th News, el 20 de marzo de 2026.
Las acusaciones de abuso sexual contra Chávez los han conmocionado. Pero su prioridad sigue siendo proteger a otras mujeres.
Mónica Ramírez ha dedicado gran parte de su vida a visibilizar la omnipresencia de la violencia sexual contra las mujeres trabajadoras agrícolas. Ella, al igual que muchas otras personas en ese movimiento, consideraba al líder de los derechos civiles César Chávez un ícono.
Desde que esta semana salieron a la luz las acusaciones de que Chávez agredió sexualmente a mujeres y niñas de tan solo 12 años —incluida Dolores Huerta, también líder del movimiento—, Ramírez y la comunidad de trabajadores agrícolas en general se han visto conmocionados. Ahora, intentan comprender cómo este hombre, a quien tantos veneraban —cuyo nombre figura en calles, escuelas e incluso en un día festivo—, pudo perpetrar la violencia que ha azotado a las mujeres trabajadoras agrícolas durante décadas.
La comunidad ha quedado “sacudida hasta sus cimientos”, afirmó Ramírez, fundadora de Justicia para las Mujeres Migrantes, una organización de derechos civiles centrada en las trabajadoras agrícolas y las mujeres migrantes. Ella y otras líderes ahora intentan impulsar el movimiento de las trabajadoras agrícolas y continuar la labor que muchas mujeres —no solo Chávez— iniciaron.
“El movimiento de trabajadores agrícolas es un movimiento con un fuerte liderazgo, y las mujeres siempre han formado parte de ese liderazgo”, afirmó Ramírez. Sin embargo, su labor a menudo ha sido invisibile, a veces por los mismos hombres que las apoyaron en la construcción del poder obrero para la comunidad latina en Estados Unidos.
“Para que haya un movimiento, para que haya un boicot, para que se organice cualquier tipo de acción, a menudo son las mujeres quienes ayudan a organizar las reuniones, quienes ayudan a traer a sus compañeras”, dijo Ramírez.
Chávez fue una de las figuras más veneradas del movimiento por los derechos civiles latinos. El líder sindical cofundó, junto con Huerta, lo que se convertiría en el sindicato United Farm Workers, y fue conocido principalmente por una serie de huelgas y protestas que impulsaron la sindicalización en toda California. Tras su fallecimiento en 1993, recibió póstumamente la Medalla Presidencial de la Libertad, la máxima distinción civil del país. En 2014, el expresidente Barack Obama designó el 31 de marzo, fecha de su cumpleaños, como día festivo federal para celebrar su legado, un hecho que muchos estados ya habían conmemorado.
Ahora, muchas de esas celebraciones están siendo canceladas o renombradas después de una noticia bomba, hace años de investigaciónes publicadas por The New York Times. El miércoles se hallaron pruebas de un patrón generalizado de abuso sexual perpetrado por Chávez. Dos mujeres declararon que Chávez abusó sexualmente de ellas durante años cuando eran niñas, cuando el organizador tenía cuarenta y tantos años y ya se había convertido en una poderosa figura mundial. Ana Murguía afirmó que Chávez la agredió por primera vez cuando tenía 13 años; Debra Rojas tenía 12.
En los años posteriores al abuso, ambos sufrieron depresión, ataques de pánico y abuso de sustancias.
“Siento que ha sido una sombra en mi vida”, dijo Rojas al Times. “Quiero que deje de seguirme a todas partes. Ya es hora”.
Huerta,la renombrada activista que acuñó el grito de guerra “Sí, se puede”, habló extensamente sobre el abuso emocional y físico de su antiguo compañero de organización, una revelación que nunca había hecho pública. Le contó al Times que él la violó en un viñedo aislado en 1966 y que la presionó para tener relaciones sexuales con él en otra ocasión durante un viaje de trabajo en 1960. De ambos encuentros nacieron hijos. Huerta ocultó los embarazos y dispuso que otras personas criaran a las niñas.
Se sintió conmocionada al escuchar las acusaciones de otras mujeres y declaró al Times que le cuesta conciliar la imagen del hombre que conoció con la del que la agredió.
En un comunicado publicado el miércoles Huerta afirmó que guardó su secreto durante 60 años porque “construir el movimiento y asegurar los derechos de los trabajadores agrícolas fue la obra de mi vida. La formación de un sindicato era el único medio para lograr y garantizar esos derechos, y no iba a permitir que César ni nadie más se interpusiera en mi camino”.
Dijo que decidió hablar porque se enteró de que había otras personas que también se habían sumado a las denuncias.
“El movimiento de trabajadores agrícolas siempre ha sido más grande y mucho más importante que cualquier individuo. Las acciones de César no disminuyen las mejoras permanentes logradas para los trabajadores agrícolas con la ayuda de miles de personas”, dijo. “Debemos seguir participando y apoyando a nuestra comunidad, que necesita defensa y activismo ahora más que nunca”.
Magaly Licolli sabía perfectamente a qué se refería Huerta en sus declaraciones sobre Chávez.
Licolli es cofundadora y directora ejecutiva de Venceremos, una organización que defiende los derechos de los trabajadores avícolas en Arkansas, y lleva años escuchando historias sobre acoso y agresión sexual contra mujeres.
Antes de fundar Venceremos, fue despedida de otra organización de trabajadores avícolas tras denunciar múltiples acusaciones de acoso y agresión sexual contra un conocido organizador.
“Varias mujeres denunciaron al organizador por agresión o acoso sexual. Cuando presenté la denuncia ante la junta directiva, no me creyeron”, dijo Licolli. “Tuve que apoyar a las mujeres… No puedo hacer este trabajo fingiendo que hago justicia cuando encubro una injusticia”.
Licolli sintió que eso se reflejó esta semana.
“A las mujeres de color no se nos confía lo que vivimos. Tenemos que demostrar con fotos, con testimonios, con nuestras propias historias para que sean validadas”, dijo. “Me alegra que ahora se hable de esto y que la gente reflexione sobre el papel de las mujeres en el movimiento y sobre cuándo se nos obliga a guardar silencio ante este tipo de injusticia para proteger el trabajo que hacemos”.
Cada vez hay más mujeres entre los trabajadores agrícolas, según el informe del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos: alrededor del 26.4 por ciento en 2022, el año más reciente para el que se dispone de datos. La mayoría son latinas.
Un informe del 2012 de Human Rights Watch, una organización de defensa de los derechos humanos, reveló que las trabajadoras agrícolas suelen estar en riesgo de sufrir acoso o agresión sexual. Prácticamente todas las trabajadoras entrevistadas para el informe afirmaron haber sufrido acoso o agresión, o conocer a alguien que lo había sufrido. Las trabajadoras agrícolas trabajan en entornos mixtos y cuentan con escasa protección laboral. Sin embargo, según los autores del informe, las mujeres generalmente carecen de vías para denunciar sus experiencias, en gran parte debido a su estatus migratorio. A partir de 2022, la mayoría de los trabajadores agrícolas eran inmigrantes sin ciudadanía estadounidense.
“La violencia y el acoso sexual en el ámbito laboral agrícola se ven propiciados por un grave desequilibrio de poder entre los empleadores y supervisores y sus trabajadores inmigrantes con bajos salarios”, señala el informe.
Una revisión del 2024 publicada en la revista Journal of Agromedicine sugiere que hasta el 95 por ciento de las mujeres trabajadoras agrícolas en Estados Unidos han sufrido acoso sexual en el lugar de trabajo.
Ninguna de las mujeres que aparecen en el artículo del Times habló públicamente hasta hace poco debido a la vergüenza y el miedo asociados con la denuncia de abusos contra organizadores prominentes.
Pero en la última década, tras el auge del movimiento #MeToo y la publicación de millones de archivos de Epstein que han implicado a numerosas personas en puestos de poder, las víctimas se han mostrado más dispuestas a hablar sobre sus experiencias.
Ramírez, quien también fundó la campaña de concientización pública conocida como el Proyecto Bandana para visibilizar la violencia sexual contra las mujeres trabajadoras agrícolas, dijo que ahora espera que más mujeres se animen a compartir sus propias historias. En un evento el miércoles por la noche, poco después de que se diera a conocer la noticia, contó que una mujer se le acercó para relatarle cómo la agresión sexual era un problema en los campos donde trabajó cuando era adolescente.
“Ahora que entendemos claramente que este problema de la violencia sexual es un problema endémico en nuestra sociedad… la pregunta que debemos responder es: Sabiendo esto, ¿hasta qué punto nos vamos a tomar en serio nuestro compromiso para acabar con el problema?”
Los legisladores de California ya planean cambiar el nombre del Día de César Chávez, que se celebra el 31 de marzo, a “Día de los Trabajadores Agrícolas”, y se están realizando esfuerzos para eliminar su nombre de lugares emblemáticos. Pero el verdadero trabajo que queda por hacer consistirá en invertir recursos y brindar apoyo para mejorar la cultura que ha protegido a los perpetradores en los espacios de organización por encima de las víctimas.
La representante Delia Ramirez, demócrata de Illinois que trabajó en organizaciones comunitarias antes de entrar en política, dijo que era “devastador” que las denuncias tardaran tanto en salir a la luz. Comentó que cuando se convirtió en directora ejecutiva de una organización sin fines de lucro a los 21 años, ella también se enfrentó a situaciones que, en retrospectiva, no fueron apropiadas, y dejó la organización con la responsabilidad de crear entornos más seguros para otras mujeres jóvenes.
“Muchas veces, las mujeres, especialmente las mujeres de color, terminamos teniendo que cargar con muchas responsabilidades por el bien del movimiento, la familia y la comunidad”, dijo Delia Ramírez al 19. “No creo que haya un solo héroe para nuestros movimientos. Los movimientos son liderados por un colectivo, y no se puede crear un pedestal para una sola persona, porque los seres humanos siempre nos fallarán”.
De cara al futuro, Mónica Ramírez afirmó que la gente estará atenta a cómo responden los líderes del movimiento de trabajadores agrícolas a las acusaciones. ¿Adoptarán una postura defensiva o cuestionarán la veracidad de los testimonios de las víctimas? Las revelaciones sobre Chávez surgen en un momento en que la conducta sexual inapropiada de hombres poderosos ha estado en el punto de mira, mientras el país lidia con una ola de medidas de control migratorio dirigidas contra la población latina.
Licolli, la organizadora del sector avícola, afirmó que nunca ha idealizado a la comunidad inmigrante ni al movimiento inmigrante. El abuso sexual ocurre en todos los movimientos y eso no invalida el trabajo realizado para garantizar el poder de los trabajadores, añadió.
Y para las mujeres trabajadoras agrícolas que lideran esta labor, resulta más urgente que nunca que continúen haciéndolo.
Rosalinda Guillén, trabajadora agrícola y organizadora en el estado de Washington, dirige Community to Community Development, una organización explícitamente feminista y liderada por mujeres; una perspectiva que, según ella, se presta a la defensa de los trabajadores que también son padres y que ofrece un espacio para que las mujeres trabajadoras agrícolas hagan valer sus necesidades.
Guillén nunca conoció a Chávez, pero tras su muerte se sintió inspirada a dedicarse a la organización en favor de los trabajadores agrícolas. La noticia ha supuesto una “revisión de todo lo que muchos sabíamos sobre el movimiento de los trabajadores agrícolas”, afirmó.
Según Guillén, su organización está retirando las imágenes de Chávez de sus oficinas. “Revisamos nuestros valores y principios sobre cómo trabajamos juntos, reiterando que no hay lugar para eso”, dijo, refiriéndose a la conducta sexual inapropiada.
El miércoles, mientras el personal aún procesaba los informes, entraron cinco trabajadores agrícolas. Acababan de perder sus empleos.
Su equipo cambió de estrategia y se dedicó a averiguar qué necesitaban esos trabajadores y cómo podían ayudarlos.
“Entraron recordándonos que este es el objetivo”, dijo Guillén. “Estamos aquí por esto: para proteger a los trabajadores agrícolas”.
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