Nota del editor: El siguiente artículo fue publicado originalmente por Darren Blanchard en el People’s Tribune el 21 de julio de 2026.
El impacto de la infraestructura digital en los recursos
Soy Darren Blanchard, el agricultor de Oklahoma que fue arrestado durante una reunión sobre un centro de datos después de exceder el tiempo asignado para hablar. O tal vez fui arrestado porque al gobierno local no le gustó el contenido de mi discurso. El video está disponible en línea: mírelo y saque sus propias conclusiones. (Editores: aquí está el enlace).
Hoy no escribo sobre un arresto ilegal en el corazón de Estados Unidos. Escribo sobre la expansión de la infraestructura digital y su impacto en los recursos que sostienen nuestras vidas: la tierra, el agua y la energía. Las zonas rurales de Estados Unidos enfrentan un proceso de industrialización que amenaza la seguridad alimentaria, la vivienda asequible y, en última instancia, la seguridad nacional.
Un centro de datos puede requerir solo unos pocos cientos de acres de terreno, pero la infraestructura que lo abastece se extiende mucho más allá de los límites de la propiedad. Esto incluye turbinas eólicas que abarcan varios condados, proyectos solares de miles de acres acompañados de sistemas de almacenamiento con baterías, plantas de energía dedicadas de gas natural o nucleares, y líneas de transmisión eléctrica que ocupan o reducen el valor de las tierras.
Mi propiedad, ubicada cerca de Tulsa, se ve afectada por un proyecto de transmisión eléctrica cuya servidumbre ocupará por sí sola más de 30,000 acres distribuidos en cuatro estados. Esta electricidad está destinada a los centros de datos, no a las familias comunes. Estos proyectos no reducirán las facturas de electricidad como se ha prometido. Por el contrario, los usuarios financiarán la infraestructura y asumirán los costos derivados del aumento de la congestión en la red eléctrica.
Las principales compañías de servicios públicos de Oklahoma declararon bajo juramento que la generación de energía existente y la planificada no son suficientes para satisfacer la demanda proyectada, mientras que los consumidores enfrentan repetidos aumentos en las tarifas eléctricas. Estos incrementos funcionan como impuestos de facto impuestos sin una representación significativa. Las comunidades se oponen a estos desarrollos, pero aun así se espera que los ciudadanos locales carguen con el costo económico y ambiental.
Las tierras rurales sustentan la producción agrícola y brindan espacio para que las comunidades crezcan de manera responsable. Convertirlas en zonas industriales limita el desarrollo futuro de viviendas y de la economía, al mismo tiempo que reduce nuestra capacidad para producir alimentos. Los estadounidenses ya sienten el aumento de los precios en los supermercados. Estos proyectos también dificultan que las comunidades en crecimiento reserven terrenos e infraestructura para las personas que viven allí.
Tomemos como ejemplo el condado de Mayes, Oklahoma, donde se encuentra un centro de datos de Google que consumió 1,0814 mil millones de galones de agua en 2025. Allí también entró recientemente en funcionamiento un proyecto solar de 3,000 acres. Al retirar esa tierra de la producción agrícola, ya no es posible criar más de 2,500 cabezas de ganado en esa superficie, sin contar la pérdida en la producción de heno. Considere lo que esto significa para el precio de la carne de res.
Considere también los centros de datos que utilizan generación eléctrica en el lugar, complementada por generadores de “respaldo” que funcionan de manera continua. Más allá del ruido y la contaminación del aire, quedan preguntas más amplias: ¿cómo afecta esto al precio del diésel? ¿Qué significa para un agricultor de trigo en Wichita? Cuando la tierra, el agua, el combustible y la electricidad se vuelven más escasos o más costosos, esos aumentos de precio se trasladan a toda la cadena de suministro de alimentos y, finalmente, aparecen en nuestras cuentas del supermercado.
Una nación no puede afirmar que fortalece su “seguridad digital” a costa de la vivienda asequible y de la seguridad alimentaria de las personas a quienes se supone debe proteger. Por eso pregunto: ¿es esto realmente seguridad nacional, o se trata de bienestar corporativo y capitalismo de compadrazgo disfrazados de seguridad nacional? Al igual que con el video de mi arresto, dejaré que usted saque sus propias conclusiones.
El Tribuno del Pueblo le trae artículos escritos por individuos y organizaciones, junto con nuestros propios reportajes. Los artículos firmados reflejan los puntos de vista de las y los autores. Los artículos sin firmar reflejan los puntos de vista del consejo editorial. Por favor, dé crédito a la fuente al compartir: tribunodelpueblo.org. Todos somos voluntarios, sin personal remunerado. Haga una donación en http: //tribunodelpueblo.org/ para seguir ofreciéndoles las voces del movimiento porque ningún ser humano es ilegal.



